Jannik Sinner, Alexander Zverev, Mirra Andreeva y Marta Kostyuk son los nombres que aspiran este fin de semana a levantar Aphorme, el nuevo trofeo del Mutua Madrid Open. Una pieza de David Rodríguez Caballero inspirada en el saque, el origen del punto y el movimiento del cuerpo en plena competición.

En su casa, en su estudio, David Rodríguez Caballero recibe al visitante rodeado de formas, metal y silencio. Allí, donde las ideas todavía son papel antes de hacerse cuerpo, toma forma el trofeo del próximo Mutua Madrid Open. Habla como trabaja: sin prisa, con precisión y con una fe intacta en el proceso.

Pregunta: Cómo nace esta nueva pieza y cómo llega a encontrarse así, delante de nosotros?

R. Pues esta escultura trofeo de este año parte de una imagen de prensa, de un fotógrafo que se llama Antonio Calanni. Es una foto que me llama mucho la atención porque recoge un momento del saque de Carlos Alcaraz, con De Miñaur, en su campeonato en Turín, creo que en el Arena de Turín. Es una imagen muy nítida de todo su cuerpo, pero está en movimiento la raqueta, o la herramienta del tenista, junto con el brazo. Entonces, es una imagen, por un lado, muy nítida del cuerpo, pero, por otro, con una especie de forma, como de hacha o de remolino borroso generado por el movimiento, que me capturó y me enamoró, la verdad. A partir de ahí empecé a desarrollar esa idea del saque. Por eso, el título de la pieza es Aphorme, que significa el punto de partida, el origen, en relación con el punto del saque.

P. ¿En sus obras suele mirar a la Grecia clásica o es algo ligado a esta etapa más vinculada al deporte?

R. En mi trabajo en general, no. Es algo que he desarrollado específicamente para la elaboración de la escultura del torneo, porque creo que el deporte tiene mucha vinculación con el arte y me parecía muy bonito enlazarlo con la Grecia clásica.

P. La obra del año pasado, Kineo, era el movimiento de la esfera. Y esta nueva pieza es el movimiento del cuerpo. ¿Ha sido un paso natural de la geometría a la anatomía?

R. Yo creo que sí. El año pasado, Kineo, era el movimiento de la pelota, del propio saque, traducido o partiendo desde una esfera, estructurada a través del pliegue, que es como lo hago yo, y a través de una forma geométrica, que es el triángulo. Y este año es a través del saque, a través del cuerpo, a través, como muy bien dice, de la anatomía del tenista. Al final, esta escultura, o esta idea de Aphorme, habla del saque, de esa ventaja o esa posibilidad que tiene el jugador sobre su contrincante, haciendo una combinación de velocidad, precisión y dirección para colocar el punto.

P. Cuando vio la imagen de Alcaraz sacando, ¿ya tenía una idea preconcebida de lo que podría ser el trofeo o fue ahí cuando entendió por dónde que tenía que empezar?

R. Tenía más que una idea, una sensación, porque el primer paso en el arte generalmente son impulsos, sensaciones, feelings que uno va teniendo y a partir de ahí va desarrollando. En mi caso, lo que hago es desarrollar dibujos muy automáticos a partir de esa sensación. Yo tenía clara una especie de unión de la herramienta con el brazo, una especie de movimiento, de remolino, como algo que centrifuga y que va hacia un punto y que, a la vez, tiene muchísima potencia. A partir de ahí empecé a trabajar con la línea en los dibujos y este es el resultado.

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